No cambien el clima, cambien el sistema

verdeEsta fue una de las consignas más populares en las calles de Copenhague durante la fallida cumbre de negociación internacional sobre el clima.   

Ni las evidencias científicas, ni las más de 100 mil personas que marcharon de-mandando un acuerdo climático racional, ni los 11 millones de firmas enviados por AVAAZ (www.avaaz.org/es/), lograron comprometer a los líderes de los países desarrollados a adquirir un compromiso inclusivo en esta cumbre, donde primaron los pactos clandestinos bajo la mesa por parte de los países poderosos.
Más allá de la postura firme de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), en particular con el liderazgo de los presidentes de Bolivia y Venezuela, quienes abiertamente y en conjunto con el bloque de todos los países africanos, denunciaron la existencia de un documento “elaborado en las sombras” por los países mas contaminadores, la cumbre fue un fracaso.  Chávez, a quien en este caso se le debe reconocer su ímpetu franco (al césar lo que es del césar), abiertamente dijo: “El texto que están rondando por ahí, no es democrático, no es inclusivo y los países del ALBA no vamos a reconocer ningún otro texto que no salga de los grupos de trabajo de la convención de Copenhague”. Citó una frase del filósofo Rousseau: “Sólo la ley libera”, “hay algunos países que están jugando que de aquí no salga un documento, porque precisamente no quieren una ley, no quieren una norma, porque la inexistencia de esa norma les permite jugar su libertad explotadora y arrolladora.”
La insistencia por parte de los paí-ses en vía de desarrollo al querer comprometer a los países ricos para establecer estrategias de mitigación y adaptación asumiendo obligaciones de asistencia financiera y tecnológica a los países pobres para hacer frente a los peligros del cambio climático, se fundamenta en que estos no han generado las emisiones que tienen al mundo al borde del colapso y en cambio serán los más afectados (para lo cual no están preparados). Alguien del grupo hizo esta anotación: “una mujer que no recicla bien la basura no puede contaminar igual que la Chevron que contamina el mar y aire o la política del agrobussiness”.
Finalmente, lo único que se alcanzo fue un compromiso de mínimos acuerdos monetarios, 30.000 millones de dólares para los tres próximos años y 100.000 millones de dólares anuales en 2020. Por eso es entendible la consigna que impulsaban los manifestantes en la calles:”Si el Clima fuera un banco, ya lo habrían salvado”. Es así como se comprende que mientras que U.S.A y la UE asignan billones para salvar a sus banqueros, para el cambio climático solo ofrecen unas migajas. Los compromisos de los países industrializados para reducir las emisiones de CO2 quedaron postergados para una nueva reunión en México en el 2010.
Por ahora deseo enviarles a todos mis lectores mis mejores deseos verdes ambientales y verdes económicos. FELIZ  AÑO 2010!! •

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