El anuncio del presidente Barack Obama en cuanto abrir nuevas áreas de perforación petrolera en la plataforma marina genera gran polémica en Estados Unidos, especialmente en la Florida en donde la exploración incluirá nuevas zonas del Golfo de México y la costa Oriental.
El anuncio que provocó de inmediato la preocupación y la condena por grupos ecologistas, se produjo a pesar que Obama había hecho del desarrollo de energías “verdes” una de las piedras angulares de su política económica. El plan de Obama levanta una restricción de más de 20 años sobre la perforación en áreas costeras fuera del Golfo de México.
El nuevo plan también incluye partes de la región del Ártico y de las costas del océano Atlántico, pero mantiene la prohibición en Nueva Jersey, tampoco figurarían la explotación en otras zonas delicadas como la bahía de Bristol, en Alaska (noroeste), y el conjunto de la costa del Pacífico hasta la frontera con Canadá.
Aunque durante su campaña presidencial Obama dijo en varias ocasiones oponerse a las nuevas perforaciones en el golfo de Méjico, en Enero del 2010 señaló en su Estado de la Unión que “en el destete del país del petróleo importado se requieren decisiones difíciles sobre la apertura de nuevas áreas costeras para la explotación de petróleo y gas.” El objetivo del plan que presentará la Casa Blanca es reducir la dependencia que tiene Estados Unidos del petróleo extranjero y la creación de puestos de trabajo.
Sin embargo, el anuncio de esta decisión federal adiciona gran preocupación y rechazo en la Florida donde podría afectar la ecología, vida marina y el turismo, la principal fuente de ingresos del estado. Organizaciones ambientalistas como Sierra Club y the Southern Alliance for Clean Energies -SACE, convocaron de inmediato a la opinión pública resaltando el enorme riesgo económico y ambiental que esto implicaría para los estados incluidos y en el compromiso que tiene Estados Unidos en su lucha mun-dial contra el cambio climático. Estas fueron unas de las palabras de los que se oponen al plan y que creen que esto viene a entorpecer la búsqueda de energías re-novables menos dañinas para la ecología: “Nuestro motor económico y legado ambiental dependen de playas y costas limpias y protegidas.
Presidente, su plan de permitir explotación petro-lera en dos-tercios del golfo de la Florida va a comprometer nuestros $65 billo-nes/año del sustento tradicional del trabajo costero de más de un millón de trabajadores Floridanos a cambio de contaminación y la amenaza catastrófica de de-rrames de petróleo”.
Para Phil Radford, director general de Greenpeace, la decisión de Obama sólo hará “aumentar el acostumbramiento de Estados Unidos al petróleo (…) mientras que China y Alemania están camino a ganar la carrera de la energía limpia.
Según Joy Hazell, Agente de Ciencias Marinas en IFAS/Extensión en Lee County “Existen muchos pro y contras al respecto, la demanda energética se incrementa en todo el mundo y una producción local podría ayudar a reducir nuestra dependencia del extranjero. Sin embargo, no se puede garantizar que perforar sea 100% seguro, o que se pueda saber cuanto petróleo se obtendría”.
Actualmente, existen 3,820 plataformas activas en las costas de Estados Unidos, las cuales producen aproximadamente 1.3 millones de galones/día, para un total anual de 418 millones de galones de crudo. Sin embargo, después del paso de los huracanes Katrina y Rita en el 2005, 457 plataformas fueron dañadas al frente de las costas de Texas y Lousiana y 115 de ellas fueron totalmente destruidas.
Las perforaciones petroleras y su transporte ha resultado en una interminable cadena de impacto negativo para la vida marina incluyendo seagrass, manglares, aves marinas, tortugas, manatíes, delfines y ballenas; afectando también las playas. •

















