Reflexiones
IncreÃblemente desde aquel trágico 22 de Abril, tuvieron que pasar 88 dÃas de derrame continuo y haber vertido al Golfo de México millones de barriles de petróleo, para que finalmente la opera-ción de cerrado pasara exitosamente las pruebas de presión sobre el pozo, que se extiende más de 4 Km de profundidad desde el lecho marino.
TodavÃa es imposible y tardarán un tiempo muy largo los cientÃficos y especia-listas en dimensionar las proporciones de la tragedia sobre la fauna y ecosistema marino, y un tiempo impresionantemente más largo en que esta se pueda recuperar del impacto sufrido.
Como seres humanos circunscritos dentro de una sociedad con un sistema económico muy bien definido, obliga, obviamente a que nuestra primera preocupación sea el factor económico y la crisis financiera generada a todo nivel por las circunstancias catastróficas que se presentaron. Pero no podemos limitar nuestra visión a lo monetario, debajo de ese mar, en su superficie y en sus cielos vivÃan mi-llones de seres de infinidad de especies, que completamente ajenos a las actividades humanas, vieron afectado su habi-tad a tal punto que los más afortunados alcanzaron a emigrar desordenadamente sin destino, y la gran mayorÃa murió. De éste potencial natural, depende el factor económico, como casi en todas las cir- cunstancias dependemos de los recursos básicos que nos brinda la tierra, pero que ya transformados se convierten en bienes, servicios o acciones bursátiles que nos hacen olvidar de donde vienen nuestros recursos y estabilidad económica; está bien, pensemos en los pescadores, pero con seguridad y proyección debemos primero pensar en los pescados, para que el pescador tenga futuro y nosotros alimento.
Debemos exigir recursos paralelamente, tanto para la emergencia económica como para la recuperación y salud ambiental del Golfo y sus habitantes.
Igualmente nuestra visión y participación conjunta con los gobiernos federales y locales, para buscar soluciones a esta crisis, debe ser muy activa, comprometida y clara; para que esto suceda y termine exitosamente, no podemos limitarnos a la emergencia, tenemos que aprender de la tragedia y exigir que se tomen todas las medidas pertinentes para que esto no vuelva a pasar. Preguntemos ¿cuántas perforaciones con las mismas caracterÃsticas de la colapsada Deep Water Horizon existen en el Golfo?, Que esto le pasara a BP, fue fortuito?, ¿Tienen sistemas de seguridad todas las plataformas en el Golfo?, ¿El único responsable es BP?, ¿Qué reestructuración hizo el gobierno, que garantice seguridad en sus entes y mecanismos de control y supervisión para la explotación petrolera?, ¿Todos de alguna forma somos responsables por no disminuir nuestros consumos de petróleo? Bueno, realmente son muchas preguntas, ojalá obtengamos muchas respuestas de todos los responsables.
En este momento diferentes organismos del estado y particulares están adelantando programas de atención a las zonas afectadas y sus habitantes, entre ellos el Departamento de Protección ambiental de la Florida quienes se encargan de las labores de limpieza y solicitudes de compensación, http://www.dep.state.fl.us . Además la nueva legislación de Clima y EnergÃa que se está tramitando en el senado regularÃa la explotación de nuestros recursos naturales y pondrÃa como prioridad el cuidado del medio ambiente, es decir buscar el desarrollo con sostenibilidad. La participación ciudadana es básica para hacerle contrapeso a los lobistas de las grandes corporaciones de carbón y petróleo quienes presionan para que los combustibles fósiles estén incluidos como limpios en nueva legislación.
Debemos dar ha conocer nuestra posición sobre esto, y a través de llamadas telefónicas y comunicaciones escritas, buscar que nuestros dos Senadores de Florida apoyen el “Climate and Energy Bill”, Senador Bill Nelson: (407) 872-7161 o (888) 671-4091. Senador George LeMieux (202) 224-3041. President Barack Obama
http://www.whitehouse.gov/contact/•

















